Cosas cosas que una periodista deportiva debe evitar

En una época en donde el periodismo deportivo está de moda entre las mujeres latinoamericanas ha llegado el momento de dar un paso al frente y gritar: “Una para todas y todas para una”, el himno de los mosqueteros, tal cual. Pocos me creerían que lo más difícil de ser mujer y hablar de deporte lo viví en mi país natal, Venezuela, y no en la tierra donde vivo, Estados Unidos, donde nació mi hija y dónde tengo tantos sueños por cumplir.

Me atreví a invadir una cancha dominada por hombres y mis primeros pasos fueron empinados, repletos de alcabalas de desconfianza, paradigmas y tabúes. Hasta que me contrató ESPN y la vida profesional me cambió para siempre. No se trata de que nadie es profeta en su tierra sino que nuestros países son culturalmente diferentes a por ejemplo, los Estados Unidos donde predominan las periodistas de deporte, en cambio en Latinoamérica y en aquella época era un territorio completamente desconocido para el consumidor deportivo.

Llegué a ESPN, me mudé a este país en 2008 y me di cuenta cuán desarrollado está el periodismo deportivo y no me refiero a los recursos infinitos que hay en el deporte americano y los medios de comunicación sino a la diferencia cultural en donde hombres y mujeres tienen las mismas oportunidades de competir por el micrófono. Llegué a los Estados Unidos y me dejé de sentir como extraterrestre en un estadio, dejé de ser la única mujer cubriendo un juego y más nunca tuve que responder a la trillada pregunta de qué se siente ser mujer y trabajar en deporte. Así de fantástico fue para mí llegar a este país y ser periodista deportiva de ESPN.

Ahora es que empieza lo bueno. Llevo más de una década trabajando en deporte y no lo hago para ser ejemplo de nadie sino para contagiar al resto de mi equipo. Porque mi equipo son ustedes las mujeres que hoy quieren saltar a la cancha no para invadirla sino para compartirla con ellos, sin arruinarles su preciado espacio, porque al final de esta película, el mejor refugio de todos es donde se esconde la pelota: El deporte, pocos como él generan tantas emociones, por eso me resulta muy gratificante saber que por lo menos en mi país Venezuela hace rato se siente una camada de mujeres persiguiendo las mismas metas que yo.

Si en USA sintonizas una emisora o canal deportivo les aseguro que escucharán o aparecerá una mujer en cámara. Porque nuestro género se ha ganado finalmente el respeto nacional y la aceptación de nuestro rol en los medios deportivos. Sin obviar que este fenómeno comenzó, según reportan las fuentes, en 1924 cuando Margaret Goss fue la primera mujer estadounidense en cubrir deporte femenino para el New York Herald Tribune con su columna titulada “Women in Sport”. Estamos hablando de los años 20, una época donde institucionalmente no se aceptaba la práctica de mujeres periodistas reportando sobre deporte, sin olvidar que recién se permitieron mujeres en los lockers deportivos en 1979, es decir hace apenas 36 años, pero fue un esfuerzo progresivo, fueron intentándolo una detrás de otra, poco a poco, décadas de trabajo arduo y millones de batallas medio perdidas y medio ganadas. Hasta llegar al presente y encontrarnos con un país que disfruta con el intercambio entre hombres y mujeres a la hora de conversar sobre deporte.

Yo me lleno la boca siempre diciendo que mi canal ESPN puede darse el lujo de decir que es uno de los medios pioneros en darle oportunidad al género femenino, incluso en 1992 fue una especie de prioridad incrementar el número de mujeres en la compañía. Definitivamente las mujeres le traemos un extra al análisis deportivo y le aportamos un ángulo distinto a la cobertura de una historia. Por eso las invito a no tener miedo y saber que se puede trabajar en deporte en diarios, redacciones, emisoras, equipos deportivos, delante o detrás de cámaras y pare usted de contar. Aquí tenemos un lugar desde hace rato y yo como muchas otras periodistas latinas soy prueba de ello.