Esperando que una periodista deportiva debe evitar

En una época en donde el periodismo deportivo está de moda entre las mujeres latinoamericanas ha llegado el momento de dar un paso al frente y gritar: “Una para todas y todas para una”, el himno de los mosqueteros, tal cual. mis redes sociales, mi nueva página web y los preparativos para cuando llegue el gran día. No hace falta enumerar el resto de tareas que una mujer con familia tiene en su agenda para que la casa no se le venga encima, pues estoy segura que me leen muchas mujeres que también son guerreras en su campo diario de batalla.

No está fácil lo que nos toca, pero vaya que disfrutamos demostrarle al mundo que podemos hacerlo y a su vez servir de inspiración al género masculino cuando a ellos también se les pone el mundo cuesta arriba… “Si ellas pueden nosotros no tenemos excusa”, ¿les suena familiar? De eso se trata esta convivencia profesional, de que hombres y mujeres se encuentren en el mundo laboral para complementarse, un fenómeno maravilloso que no sólo ocurre en el plano sentimental. Al menos ese es mi lema desde que incursioné en el campo deportivo, marcar diferencias pero respetando el espacio que ellos se han ganado a pulso.

Estar embarazada es como subirse a una montaña rusa durante diez meses, sí diez, pues aquello de que el embarazo dura nueve meses es una de las más grandes mentiras de la humanidad. Nuestro cuerpo, sentidos y mente atraviesan un vendaval de cambios que supongo nos preparan para superar la prueba siguiente, responder al milagro de la vida. Por eso nosotras le ponemos actitud al asunto y si Serena Williams pudo ganar su Grand Slam #23 embarazada y sin perder un sólo set, pues queridas mías la número 1 del mundo nos deja muy bien paradas a todas. Una muestra más de lo que somos capaces de hacer.

Serena debe haber estado por debajo de sus primeras diez semanas de gestación cuando ganó el Abierto de Australia y eso es considerado como un acto de heroicidad pues el primer trimestre de un embarazo es el más duro. A mí me tocaron 5 viajes en ese lapso entre ellos un vuelo a Europa para cubrir la Gala de The Best FIFA y recuerdo que mi estado no fue fácil, entre la falta de energía, la repugnancia a la comida y a los olores fuertes, los mareos y las náuseas, además me dio bronquitis, me quedé afónica tras cubrir la Serie del Caribe en Culiacán y me diagnosticaron el famoso “Flu” de la temporada. En Honduras durante un show de entrevistas lo único que hice fue toser y quería que el mundo me tragara. Mis defensas bajaron por los suelos y es que mi cuerpo estaba tratando de entender la presencia de un microscópico ser que empezaba a revelarse dentro de mí. En el trabajo nadie sabía de mi estado pues lo conté a las 20 semanas pero lo positivo del caótico escenario fue que nada opacó mi desempeño delante de las cámaras ni mi rendimiento. Salvando las distancias, Serena seguramente estuvo en las mismas pero ella también rindió en lo que mejor sabe hacer por lo que su nueva conquista tenística no me sorprende ni tampoco me extrañó verla jugar tenis al más alto nivel, destacarse en la élite, rendir sin recaer, sonreír sin poder contarlo, señales que hablan muy bien de esta gran atleta. Mis respetos para nosotras que sabemos que los pañales y teteros llegan a nuestras vidas no para frenarnos sino por una razón más que extraordinaria: completarnos y hacernos inmunes al dolor.